“Jean Louise Finch evoca una época de su
infancia en Alabama(EE. UU.), cuando su padre, Atticus, decidió defender ante
los tribunales a un hombre negro acusado de violar a una mujer blanca. Matar un
ruiseñor muestra una comunidad dominada por los prejuicios raciales, la
desconfianza hacia lo diferente, la rigidez de los vínculos familiares y
vecinales, y un sistema judicial sin apenas garantías para la población de
color”.


